martes, 21 de junio de 2016

Las nuevas tecnologías, la docencia universitaria y el aburrimiento

Las nuevas tecnologías, la docencia universitaria y el aburrimiento

            Hace unos días leía una entrada del blog de Mariano Fernández Enguita en la que se hablaba sobre los cambios que en la docencia pueden suponer las nuevas tecnologías. Entresaco esta cita en la que se hace referencia a la Universidad:

Cualquiera sabe que una presentación digital puede ser mucho más monótona, aburrida, unidireccional y paralizante que una lección magistral a la antigua usanza, donde al menos siempre habrá algo de improvisación y adaptación. Garber acuñó ya en 2001 la expresión morir de powerpoint; en 2009, una encuesta a universitarios de Mann y Robinson revelaba que lo más aburrido para ellos eran los ppt; una PDI, por lo demás, ni siquiera garantiza que hayas hecho un ppt.


Entre quienes nos dedicamos a la investigación educativa, rara es la vez que escribimos sobre la docencia en la Universidad, que es el ámbito en el que la mayoría de nosotros trabajamos. Sin embargo, y tras leer el texto de Mann y Robinson más arriba citado, veo que en la Universidad no andamos muy a la zaga de lo que ocurre en la Primaria y, sobre todo, en la Secundaria.

Mann y Robinson plantean la cuestión de la ausencia de formación docente por parte del profesorado universitario. Esta es justamente una de las quejas principales que se hace con respecto al profesorado de Secundaria, cuya formación didáctica es prácticamente nula antes de entrar en la profesión para quienes cursaron el Certificado de Aptitud Pedagógica, y algo mayor -aunque seguramente de dudosa calidad- para aquellos que, más recientemente, han pasado por el Máster de Formación del Profesorado de Secundaria. La pregunta que cualquier usuario u observador de nuestra Universidad se podría plantear es la de dónde y/o cómo aprende a enseñar un profesor de Educación Superior. La respuesta es que, al menos institucionalmente, en ningún lugar. Para ser docente basta con ser doctor (y, a veces, ni eso). Sin embargo, un doctorado no garantiza la calidad docente. En todo caso, no parece que esto sea algo que preocupe a la sociedad española (omisión especialmente llamativa ahora que tanto se habla del pacto educativo y de la necesidad de renovar nuestro sistema educativo).

No obstante, el objetivo principal del artículo de Mann y de Robinson es el de analizar el uso, habitualmente inadecuado, de las nuevas tecnologías en la educación universitaria y de su repercusión sobre el nivel de aburrimiento del estudiantado (el título de su artículo es “Boredom in the lecture theatre”). Estos investigadores se centran en la utilización del PowerPoint. Pese a que este programa puede ayudar enormemente en la docencia, lo habitual es que provoque la desidia en clase. Suele suceder que el profesor que utiliza el PowerPoint no va mucho más allá de la lectura de los contenidos de su presentación, muchas veces de espaldas a  su audiencia, con lo que el contacto visual –eye-to-eye- desaparece (cosa que seguramente también ocurra entre aquellos profesores cuyas clases consisten en la lectura de apuntes).

A esto se añade el hecho de que, en muchas ocasiones, las presentaciones en PowerPoint no se entregan a los estudiantes, lo que les fuerza a tomar apuntes incansablemente. Dado que cursé mi licenciatura a comienzos de los ochenta del siglo pasado, carezco de experiencia como estudiante sobre la posible tortura del PowerPoint. Sin embargo, sí tengo una dilatada experiencia como asistente a congresos en los que los ponentes son, mayoritariamente, profesores de universidad. Salvo contadas excepciones, en las presentaciones con PowerPoint, buena parte del tiempo se dedica a una tediosa lectura de los contenidos de las diapositivas por parte de los ponentes.
En definitiva, y desde el punto de vista de los estudiantes del estudio de Mann y Robinson, las sesiones con PowerPoint son las más aburridas. A ellas les siguen las clases de laboratorio. El motivo de tan sorprendente resultado es que en el laboratorio los estudiantes se limitan a efectuar experimentos cuyos resultados son conocidos de antemano. Es decir, no hay apuesta alguna en favor de la creación de nuevo conocimiento. En el extremo opuesto, se encuentran las sesiones prácticas, los seminarios y los grupos de discusión. Se trata, obviamente, de métodos que promueven la interacción y el aprendizaje activo. El resultado final es que el 59% de los estudiantes considera aburridas al menos la mitad de sus clases y un 30%  manifiesta que todas lo son.

            Pese a todo lo dicho, yo utilizo el PowerPoint en mis clases y en las conferencias que imparto fuera de la Universidad. El PowerPoint permite que los oyentes se hagan una idea de los temas que se van a tratar y de la estructura de la sesión, de modo que la presentación se convierte en una suerte de compromiso del ponente con su audiencia. Por otro lado, una presentación de este tipo permite el uso de tablas, gráficas, imágenes y demás, que sin ella no sería posible. Quizás yo sea un tipo raro (o un cuerdo “perdío”, como canta Josele Santiago), pero nunca se me había pasado por la cabeza no entregar las presentaciones a los estudiantes –a través del campus virtual- y antes del comienzo de la sesión correspondiente. Al mismo tiempo, con o sin PowerPoint, es posible utilizar pequeños fragmentos de vídeos –de muy pocos minutos, eso sí- extraídos de entrevistas, conferencias, monólogos humorísticos, películas, series televisivas, informativos y otros formatos que permiten ejemplificar las explicaciones suministradas. Es algo así como llevar a invitados a clase que, aunque pudiera ser de un modo limitado, quiebran la hegemonía de la palabra del profesor.


            Acabo con una reflexión sobre la cacharrería neotecnológica que los estudiantes llevan a clase. Cada día, y esto pasa incluso en el teatro, resulta más difícil combatir la fácil tendencia a distraerse con los innumerables mensajes que inundan los móviles, las tabletas y los portátiles. En la Universidad, deberíamos asumir la tarea de hacer ver –no sé si con guante de seda o con puño de hierro- la importancia de desconectarse de tanta mensajería para que los aprendizajes y la convivencia sean posibles.

7 comentarios:

  1. Hola Rafael : Como siempre estoy de acuerdo en lo fundamental con lo que planteas.
    Te añado dos comentarios:
    * En Suiza hay un partido que se presentó a las elecciones ....." contra el Powerpoint"
    * Pero , por mi experiencia laboral en el grupo ITT , como logista, en presentaciones a veces a Telefónica o empresas extranjeras el buen uso del powerpoint desde hace más de 20 años facilita la exposición de los ponentes siempre que :
    * No se lean literalaente las frases sintetizadas , se esté siempre atento a las reacciones corporales y preguntas de los asistentes. Hay que avisar al principio de que se repartirá copia al final y de que estén los asistentes, en actitud relajada, no jerarquizada, de interrumpir con preguntas. Y que el tiempo global de exposición acumulado no supere la hora en la fase de presentación. Crear el ambiente para que surjan las dudas, mostrará la capacidad del ponente cuando se note que hay tiempo , NO PRISAS, para terminar el acto.
    Hace más de 20 años que montaba en la Standard p.e. exposiciones de procesos de fabricación con animación y música . Tengo hasta premios de la empresa por ello. Como responsable de logística industrial, los procesos de la cadena de valor, la formación interna ( paquetes de gestión, comunicaciones internacionales E.D.I., cuadros de mando etc....) era esencial y para ello teníamos que arbitrar procedimientos realmente eficaces y con tiempo limitado. En una fábrica no hay tiempo para dormirse por las nubes.
    Resumiendo : Es una herramienta, que puede ser ÚTIL según el que la use y que es mejor que sea obra del ponente.
    Por esas y muchas razones yo no quiero organizar CONFERENCIAS, sino CONFERENCIAS-DEBATE con garantías de tiempo para los asistentes sin la picaresca de exigirles que " se den prisas" y que solo " hagan preguntas".
    Las lecciones "magistrales" en asuntos no científicos, como los sociales, requieren herramientas facilitadoras y respeto , mucho respeto a los que no son catedráticos en tantísimas áreas de conocimiento que están interrelacionadas ; pero que son diferentes y que exceden la capacidad intelectual de cualquier " experto" por doctorado que esté en tal o cual materia.
    Salir del " que inventen ellos" de Unamuno requerirá gigantescas llamadas a la modestia y al estudio colectivo.
    O sea que hay que presentar powerpoints sin dar el "coñazo".
    Saludos
    Juan Sotres
    juansotres@terra.com

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  2. Hola Rafael : Como siempre estoy de acuerdo en lo fundamental con lo que planteas.
    Te añado dos comentarios:
    * En Suiza hay un partido que se presentó a las elecciones ....." contra el Powerpoint"
    * Pero , por mi experiencia laboral en el grupo ITT , como logista, en presentaciones a veces a Telefónica o empresas extranjeras el buen uso del powerpoint desde hace más de 20 años facilita la exposición de los ponentes siempre que :
    * No se lean literalaente las frases sintetizadas , se esté siempre atento a las reacciones corporales y preguntas de los asistentes. Hay que avisar al principio de que se repartirá copia al final y de que estén los asistentes, en actitud relajada, no jerarquizada, de interrumpir con preguntas. Y que el tiempo global de exposición acumulado no supere la hora en la fase de presentación. Crear el ambiente para que surjan las dudas, mostrará la capacidad del ponente cuando se note que hay tiempo , NO PRISAS, para terminar el acto.
    Hace más de 20 años que montaba en la Standard p.e. exposiciones de procesos de fabricación con animación y música . Tengo hasta premios de la empresa por ello. Como responsable de logística industrial, los procesos de la cadena de valor, la formación interna ( paquetes de gestión, comunicaciones internacionales E.D.I., cuadros de mando etc....) era esencial y para ello teníamos que arbitrar procedimientos realmente eficaces y con tiempo limitado. En una fábrica no hay tiempo para dormirse por las nubes.
    Resumiendo : Es una herramienta, que puede ser ÚTIL según el que la use y que es mejor que sea obra del ponente.
    Por esas y muchas razones yo no quiero organizar CONFERENCIAS, sino CONFERENCIAS-DEBATE con garantías de tiempo para los asistentes sin la picaresca de exigirles que " se den prisas" y que solo " hagan preguntas".
    Las lecciones "magistrales" en asuntos no científicos, como los sociales, requieren herramientas facilitadoras y respeto , mucho respeto a los que no son catedráticos en tantísimas áreas de conocimiento que están interrelacionadas ; pero que son diferentes y que exceden la capacidad intelectual de cualquier " experto" por doctorado que esté en tal o cual materia.
    Salir del " que inventen ellos" de Unamuno requerirá gigantescas llamadas a la modestia y al estudio colectivo.
    O sea que hay que presentar powerpoints sin dar el "coñazo".
    Saludos
    Juan Sotres
    juansotres@terra.com

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  3. Hola Rafa, yo también estoy de acuerdo con lo que dices sobre el uso del Power Point para hacer una exposición. Llevo muchos años utilizándolo y viendo a otros que lo utilizan, afortunadamente alguna vez a algún auténtico maestro. Yo creo que la clave está en usarlo como una herramienta para ayudar a enfatizar el mensaje y no como un mero soporte del mismo. Evidentemente no hay que leer lo que previamente se ha escrito ahí. Lo presentado en pantalla debe contener un mensaje complementario a lo que se comunica de palabra. Solo para fijar ideas, para facilitar el mensaje visualmente.No estamos hablando de textos, sino de frases cortas, gráficas, tablas y vídeos como tú dices. Y siempre es bien acogido algún toque de humor.
    Lógicamente esto lleva a que, si no quieres que los alumnos estén escribiendo todo lo que dices y puedan participar con opiniones y preguntas, les adviertas que les enviarás, no ya la presentación PP, que será totalmente insuficiente, sino la ponencia en texto. Nunca será lo mismo que oírte de nuevo, pero contendrá el conocimiento y cuando lo lean, se acordarán de tu magnífica y amena presentación, del vídeo, del chiste. Con los clientes funciona en general. Seguro que también funciona con los clientes alumnos.
    Un abrazo
    Juan Carlos

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  4. Hola Rafa, yo también estoy de acuerdo con lo que dices sobre el uso del Power Point para hacer una exposición. Llevo muchos años utilizándolo y viendo a otros que lo utilizan, afortunadamente alguna vez a algún auténtico maestro. Yo creo que la clave está en usarlo como una herramienta para ayudar a enfatizar el mensaje y no como un mero soporte del mismo. Evidentemente no hay que leer lo que previamente se ha escrito ahí. Lo presentado en pantalla debe contener un mensaje complementario a lo que se comunica de palabra. Solo para fijar ideas, para facilitar el mensaje visualmente.No estamos hablando de textos, sino de frases cortas, gráficas, tablas y vídeos como tú dices. Y siempre es bien acogido algún toque de humor.
    Lógicamente esto lleva a que, si no quieres que los alumnos estén escribiendo todo lo que dices y puedan participar con opiniones y preguntas, les adviertas que les enviarás, no ya la presentación PP, que será totalmente insuficiente, sino la ponencia en texto. Nunca será lo mismo que oírte de nuevo, pero contendrá el conocimiento y cuando lo lean, se acordarán de tu magnífica y amena presentación, del vídeo, del chiste. Con los clientes funciona en general. Seguro que también funciona con los clientes alumnos.
    Un abrazo
    Juan Carlos

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  5. Hola Juan y Juan Carlos:
    Agradezco enormemente vuestros comentarios. Me parece muy necesario que gente como vosotros, que trabajáis en el sector privado, os metáis en estos debates. A diferencia de lo que ocurre en el sistema educativo, vuestro público no es cautivo y eso os fuerza a tratar de convencer, de dar explicaciones, de seducir. En la escuela o en la universidad, al profesor le puede bastar con ponerse a perorar, leer el libro de texto o sus apuntes y esperar plácidamente a que transcurra la hora de clase. Es lo que decían Faemino y Cansado: a nosotros nos pagan por el tiempo. Que este sea de calidad, es harina de otro costal.
    Hago un comentario sobre la cuestión de la distribución del texto escrito de la conferencia o charla. Yo nunca escribo un texto que cubra el contenido de una conferencia. Hace ya unos cuantos años, cometí un tremendo error. En una conferencia en el Centro de Profesores de Jerez de la Frontera se me ocurrió distribuir entre los asistentes el texto de mi intervención. El resultado fue un desastre sin paliativos. Con muy buen criterio, la gente iba leyendo lo que yo iba contando. De hecho, este es uno de los pocos centros de profesores en los que no se me ha vuelto a invitar.

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  6. Muy buena tu anécdota. Me encanta, seguro que no eres el único al que le pasa.
    Un abrazo

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  7. Muy buena tu anécdota. Me encanta, seguro que no eres el único al que le pasa.
    Un abrazo

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